Adelante (parecen miles) ametralladoras apuntándome. Pongo mi cabeza frente a ellas, y en un instante soy invisible...
Atravieso frente al vuelo de un final, mas parece no alcanzarme. Me detengo, respiro, entiendo.
Pienso en correr, pero no se permite.
El combustible que daba pie al acelerador hoy parece agotado.
Pero eso no es lo que activa el miedo, sino tener consciencia del camino que aun queda tras sus(mis) proyectiles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
su anestesia