miércoles


Me gusta jugar con la pequeña fracción de palabras que manejo entre las miles que contiene nuestro idioma, se me aparecen como eternas noches de solsticio invernal sacudiendo la conciencia y obligando a correr tras consecutivos sentidos que adornan el sonido, compás y conversión metafórica, en sus significados. Cada una de ellas un metalenguaje, cada cual para “explicar explicaciones explicando” interpretaciones…me vuelvo adicta, me trastornan sus interminables constelaciones trazando armonías visuales, sonoras y auditivas.
La inactividad en esta área me vuelve inoperante, me aleja del único placer capaz de abstraer mi completa conciencia, me pone ausente en el listado breve de representaciones... se vacía lentamente el cuenco originario desde el cual aprendí que en este mundo solemos diluirnos en una contingencia rutinaria, si ,y solo si, se desconoce el conjunto oratorio desde el que es posible un inicio, una apertura, una invitación.
Desde todo esto, escribir no es solo un arte, sino el desenlace de una compleja forma de organización y, a la vez, la nueva génesis desde la elucubración uni-versal.  

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su anestesia